
EL CERDO IBÉRICO
EL ORIGEN DE UN SABOR ÚNICO

El cerdo ibérico es de cabeza pequeña, medianamente ancha en el frontal y estrecha, casi en punta, en la cara, con hocico largo y disco terminal muy inclinado.
Ojo poco manifiesto y pequeño. Orejas medianas, estrechas y llevadas en forma de “alero de tejado” cuando son cortas y algo plegadas a la cara cuando son más largas.
En el cruce con el Duroc, la cabeza en proporción al volumen corporal es más ancha y corta y la oreja corta; y con el Large Black, por el contrario, más larga la cabeza y mucho más larga la oreja, además caída y tapando el ojo.
En los cerdos rojos o retintos, incluso el mejorado de Olivenza, la oreja no es larga, la lleva “en alero” dirigida hacia delante y poco caída. Por el contrario, en cerdos negros lampiños, las orejas son largas, rebasando incluso la mitad de la cara, considerablemente anchas y pegadas a la cara.
ALIMENTACIÓN NATURAL
La bellota, su mejor alimento
Durante la montanera, nuestros cerdos ibéricos se alimentan de bellotas y pastos naturales, lo que aporta al producto un sabor y aroma inconfundibles.


Productos elaborados con mejor materia prima,tradición y pasión por el detalle.
